Comparada con 2005, la pobreza bajó 4,3 puntos, mientras
que la pobreza extrema o indigencia aumentó 2,1 puntos, lo cual no deja de
llamar la atención porque el crecimiento promedio de la economía en esos tres
años fue de 5,6 por ciento, con un pico excepcional de 7,5 por ciento en 2007.
En ese trienio, la reducción de la pobreza y el
incremento simultáneo de la indigencia "es un resultado extraño",
comenta el decano de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro
Gaviria, quien enfatiza que "estamos hablando de un periodo cuando la economía
creció más en la historia reciente y vimos un aumento de la pobreza extrema,
que es un resultado paradójico".
La explicación de bulto tiene que ver con el
comportamiento alcista de la inflación desde mediados de 2006 hasta los
primeros días del tercer trimestre de 2008, pero de manera determinante el
aumento en los precios de los alimentos en el mismo periodo, que fue muy
superior a la inflación total de los colombianos de ingresos bajos.
Las personas de menores ingresos dedican más de la
tercera parte del gasto a la compra de alimentos, mientras que el gasto único
de las que están en la indigencia es la alimentación.
Así, incrementos en los precios de dicho rubro tienen
efectos negativos muy significativos en los pobres y, dentro de estos, en los
indigentes.
Según la línea de pobreza oficial, son pobres los
miembros de un hogar de cuatro personas que el año pasado acumulaban un ingreso
mensual máximo de 1'086.000 pesos; si el ingreso percibido es inferior a
468.000 pesos, automáticamente quedan clasificados en la extrema pobreza.
Esteban Piedrahíta, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP),
que junto con el Dane, expertos
independientes y el acompañamiento del Banco Mundial y la Cepal, integraron la Misión para el Empalme de
las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), expresó su satisfacción
por el descenso en las cifras de pobreza y su preocupación por "el repunte
de la indigencia, aparentemente por las alzas en los precios de los
alimentos".
Para el representante de la Cepal en Colombia, Juan
Carlos Ramírez, "los aumentos en los precios de los alimentos
empobrecieron más a algunas personas y las mandaron a la indigencia".

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